Autor: Alberto

  • ¿Cuándo cambiar las cuerdas de tu guitarra? No esperes a que se rompan

    La mayoría de la gente cambia las cuerdas cuando una se rompe, y no antes. El problema es que para entonces llevas semanas (o meses) tocando con un sonido peor del que crees, y encima la rotura suele pillarte en el peor momento: en mitad de una canción, de un ensayo o justo antes de tocar delante de alguien.

    Por qué no conviene esperar a que se rompan

    Una cuerda no pasa de «perfecta» a «rota» de un día para otro — se va degradando poco a poco, y el oído se acostumbra tan gradualmente que no notas la diferencia hasta que vuelves a poner unas nuevas y piensas «¿la guitarra sonaba así de apagada?». Además, cuando una cuerda revienta bajo tensión puede dar un latigazo — nada grave normalmente, pero puede rayar la guitarra o pillarte por sorpresa la cara o los dedos si estás tocando cerca.

    Señales de que toca cambiar las cuerdas

    • Se han vuelto oscuras u oxidadas. Unas cuerdas nuevas son brillantes; con el uso se ponen grisáceas o incluso con puntos de óxido, sobre todo las entorchadas (las graves).
    • El sonido se ha «apagado». Pierden brillo y sustain — los acordes suenan más secos, como amortiguados, en vez de sonar abiertos y con cuerpo.
    • Se desafinan más de lo normal. Si notas que se destemplan solas más rápido que antes (y no es un problema del clavijero), suele ser la cuerda, que ya ha perdido elasticidad.
    • Se notan ásperas o pegajosas al tacto, en vez de lisas — es la suciedad y la grasa de los dedos acumulada, que también afecta al sonido.
    • Tienen marcas o hendiduras visibles en las zonas donde más las pisas, sobre todo si tocas mucho las mismas posiciones.

    Para quedarte con la idea

    Si tienes que preguntarte si toca cambiarlas, probablemente sí toca. El oído se acostumbra al deterioro gradual — la forma más fiable de notar la diferencia es comparar con cómo suena justo después de cambiarlas.

    ¿Cada cuánto hay que cambiarlas?

    Depende de cuánto y cómo toques, pero como referencia orientativa:

    • Tocas a diario o casi: cada 4-6 semanas, o antes si notas cualquiera de las señales de arriba.
    • Tocas varias veces por semana: cada 2-3 meses.
    • Tocas de forma ocasional: cada 4-6 meses — las cuerdas también se degradan sin usarlas, por la humedad y la oxidación natural, no solo por el roce de tocar.
    • Vas a grabar, actuar o tienes una clase importante: cámbialas unos días antes, nunca el mismo día — recién puestas tardan un poco en asentarse y mantener bien la afinación.

    ¿No estás seguro de si las tuyas ya tocan cambio? Tráela a nuestro taller en Valencia y te lo decimos sin compromiso — y si hace falta, te las cambiamos ahí mismo por solo 6€.

    Escríbenos por WhatsApp o llama al 622 10 12 30.

    Sigue leyendo

  • Cómo cambiar las cuerdas de tu guitarra paso a paso (y cuándo merece la pena pagar 6€ por que te las cambien)

    Cambiar las cuerdas de una guitarra no tiene ningún misterio una vez lo has hecho un par de veces — pero la primera vez da respeto: ¿y si rompo algo? ¿Y si las pongo mal y desafina siempre? Aquí tienes el proceso completo, y también una comparación honesta con llevarla a que te las cambien por 6€.

    Qué necesitas antes de empezar

    • Cuerdas del tipo correcto: de acero entorchado (bronze o phosphor bronze) para acústica, niqueladas para eléctrica, y de nylon para clásica. Usar el tipo equivocado no solo suena mal, puede llegar a dañar el instrumento.
    • Un afinador (de pinza o app del móvil).
    • Un cortacuerdas o alicates para recortar el sobrante.
    • Opcional pero muy recomendable: un enrollador de cuerdas (string winder), que ahorra muchísimo tiempo girando las clavijas.

    Cómo cambiar las cuerdas paso a paso

    1. Afloja y quita una cuerda cada vez (no las quites todas a la vez): así el mástil no sufre un cambio brusco de tensión, y de paso aprovechas para limpiar el diapasón por esa zona antes de poner la nueva.
    2. Ancla la cuerda nueva en el puente (varía según el tipo de guitarra: bolas en la clavija del puente en acústica, a través del cuerpo o en el bloque del trémolo en eléctrica, atada al puente en clásica).
    3. Pásala por la clavija del clavijero y déjate unos 5-7 cm de holgura antes de empezar a enrollar — ni tanta que dé demasiadas vueltas sueltas, ni tan poca que no dé ni una vuelta completa.
    4. Enrolla girando siempre hacia el mismo lado, procurando que cada vuelta quede por debajo de la anterior (esto ayuda a que la cuerda se asiente bien y mantenga la afinación).
    5. Afina, y luego «estira» la cuerda tirando suavemente de ella con los dedos por varios puntos del mástil. Vuelve a afinar. Repite esto 3-4 veces — es el paso que la mayoría se salta, y el que más desafinación evita en los primeros días.
    6. Corta el sobrante con el cortacuerdas, dejando un par de centímetros (ni al ras, que puede desenrollarse, ni demasiado largo, que puede pincharte).

    Para quedarte con la idea

    El paso que marca la diferencia no es cómo enrollas la cuerda, es estirarla y volver a afinar varias veces antes de darla por buena. Sin eso, cualquier guitarra recién encordada se destempla sola en un rato.

    Errores más comunes al cambiar cuerdas

    • Comprar un calibre (gauge) distinto al que llevaba la guitarra sin saber que eso también cambia la tensión sobre el mástil.
    • Dejar demasiada holgura en la clavija, lo que hace que la cuerda «resbale» y se destemple constantemente.
    • No estirar las cuerdas nuevas y frustrarse porque «esta guitarra no mantiene la afinación» (normalmente sí la mantiene, solo falta ese paso).
    • Cambiar solo la cuerda que se rompió y dejar el resto muy viejas — el sonido queda descompensado entre cuerdas nuevas y viejas.

    ¿Merece la pena hacerlo tú mismo?

    Si tocas con cierta regularidad, aprender a cambiar cuerdas es una habilidad que vale la pena tener — no dependes de nadie y lo puedes hacer en cualquier momento. Pero si es la primera vez, no tienes las herramientas a mano, o simplemente prefieres no arriesgarte con una guitarra que te importa, tiene sentido llevarla a un profesional.

    En nuestro taller en Valencia te cambiamos las cuerdas por solo 6€, con presupuesto sin compromiso y sin necesidad de cita previa.

    Y de propina, revisamos toda la guitarra

    Cuando traes tu guitarra a cambiar cuerdas, aprovechamos para revisarla entera sin coste añadido:

    • Limpieza y nutrición del diapasón, que es justo el momento en que queda más accesible (con las cuerdas fuera).
    • Revisión completa del instrumento: mecánica, trastes, electrónica si la tiene.
    • Propuesta de ajuste si hace falta (altura de cuerdas, octavación, alma…) — sin compromiso, tú decides si quieres que lo hagamos.

    ¿Quieres que te las cambiemos nosotros por 6€?

    Escríbenos por WhatsApp y te decimos cuándo puedes traerla — sin cita previa. Pulsa aquí para escribirnos por WhatsApp o llama al 622 10 12 30.

    Sigue leyendo

  • Power chords: el acorde de dos notas que hace sonar todo el rock

    Se llama «power chord» y en realidad ni siquiera es un acorde entero: son solo dos notas. Con esa combinación tan simple está construido medio rock, todo el punk y prácticamente todo el metal. Hoy vas a aprender qué son, por qué funcionan tan bien con distorsión, y los vas a tocar con «Smoke on the Water».

    ¿Qué es exactamente un power chord?

    Un acorde normal (mayor o menor) se construye con tres notas: la fundamental, la tercera y la quinta. La tercera es la que decide si el acorde suena «alegre» (mayor) o «triste» (menor). Un power chord se queda solo con dos: la fundamental y la quinta. Sin tercera.

    Por eso se escribe con un «5» al lado del nombre de la nota: E5, A5, G5… Ese número no es una casualidad, es literalmente el intervalo que estás tocando: la fundamental y su quinta justa. Muchos guitarristas añaden también la octava de la fundamental para dar más cuerpo, pero la esencia del power chord son esas dos notas.

    Por qué no es ni mayor ni menor (y por qué eso es una ventaja)

    Al no tener tercera, un power chord no es mayor ni menor: es ambiguo, «neutro». Esto tiene una consecuencia práctica enorme: puedes tocar el mismo power chord encima de una canción en tono mayor o menor y va a encajar igual, porque no está tomando partido.

    Hay otra razón, más técnica, por la que los power chords son la base del rock con distorsión: cuando metes una tercera de por medio y le añades distorsión fuerte, los armónicos de esa tercera chocan entre sí y el sonido se vuelve sucio y confuso. La fundamental y la quinta, en cambio, son un intervalo muy «limpio» armónicamente: sus armónicos encajan bien entre sí incluso con mucha ganancia. Por eso con el ampli a tope suena potente y definido, y no un barullo de frecuencias peleándose.

    Para quedarte con la idea

    Power chord = fundamental + quinta (a veces + octava). Sin tercera. Por eso no es mayor ni menor, y por eso aguanta la distorsión sin ensuciarse.

    El ejemplo: «Smoke on the Water» de Deep Purple

    Un apunte honesto antes de nada: en la grabación original de 1972, Ritchie Blackmore toca ese riff tan famoso con notas sueltas en una sola cuerda, no con power chords. Pero desde hace décadas, en clases de guitarra y en cualquier tienda de instrumentos del mundo, «Smoke on the Water» se enseña y se toca con power chords en dos cuerdas — y suena prácticamente igual de reconocible. Por eso es un ejemplo perfecto para practicar la forma.

    La idea es coger la forma de power chord (fundamental en una cuerda grave, quinta en la cuerda de al lado, dos trastes más arriba) y deslizarla entera por el mástil, sin cambiar los dedos de posición relativa. El riff se mueve así: G5 → Bb5 → C5, luego G5 → Bb5 → Db5 → C5, y se repite. Solo estás moviendo una misma forma de mano arriba y abajo del mástil, tocando con la mano derecha de forma percusiva, casi como si «golpearas» la cuerda.

    Un mini reto para hoy

    Coge la forma de power chord y ve deslizándola por distintos trastes de la 5ª y 4ª cuerda (o 6ª y 5ª), sin levantar la presión, mientras apagas con la palma de la mano las cuerdas que no usas. Cuando la forma te salga cómoda en cualquier traste, prueba a tocar el riff de «Smoke on the Water» despacio, sin prisa. La velocidad llega sola cuando la forma ya no la piensas.

    ¿Quieres aprender esto en clase, con feedback en directo?

    Reserva tu primera clase de guitarra en Valencia por 12€ y lo vemos juntos. Escríbeme por WhatsApp o llama al 622 10 12 30.

    Sigue profundizando

  • El acorde que engaña a tu oído: así cambian de tonalidad las canciones sin que te enteres

    Hay canciones que, a mitad de camino, cambian de aire por completo — lo que sonaba oscuro se vuelve luminoso, o al revés. Y sin embargo tu oído no siente ningún corte brusco, como si alguien hubiera abierto una puerta secreta entre las dos partes. Esa puerta tiene nombre: el acorde puente.

    Dos tonalidades pueden ser «hermanas»

    Toda escala mayor tiene una escala menor hermana con la que comparte exactamente las mismas notas — y, por lo tanto, exactamente los mismos acordes. Esa hermana se llama relativa menor, y siempre empieza en el 6º grado de la escala mayor.

    Por ejemplo: Do mayor y La menor están hechas con las mismas siete notas. Así que, aunque suenen muy distintas, los acordes que salen de una tonalidad son exactamente los mismos que salen de la otra.

    Diagrama de Venn: Do mayor y La menor comparten el acorde Am
    Do mayor y La menor comparten acordes. Am pertenece a las dos tonalidades a la vez.

    Ahí está el truco: el acorde puente

    Si dos tonalidades comparten un acorde, ese acorde puede usarse para pasar de una a otra sin que se note el salto. Al tocarlo, tu oído todavía lo reconoce como parte de la primera tonalidad — pero un instante después, la música ya está firmemente instalada en la segunda.

    Es un truco de compositor: en vez de saltar de una tonalidad a otra de golpe, se cruza por un punto que las dos comparten. Nada de sorpresas bruscas — solo una puerta que ya estaba ahí, esperando a que alguien la abriera.

    Para quedarte con la idea

    Toda tonalidad mayor comparte todos sus acordes con su relativa menor (la que empieza en su 6º grado). Un acorde puente es un acorde que pertenece a la vez a la tonalidad de origen y a la de destino — y sirve para modular de una a otra sin que se note el salto.

    Lo escuchamos en una canción real: «Bleak», de Opeth

    Opeth es conocido precisamente por esto: canciones que alternan partes muy pesadas con secciones limpias y melódicas, con un cambio de atmósfera muy marcado. En «Bleak», el riff pesado del principio se mueve alrededor de Mi menor. Más adelante, la canción entra en una sección bastante más melódica, apoyada sobre la tonalidad de Sol mayor.

    Escala armonizada de Sol mayor con Mi menor destacado como 6º grado
    Escala armonizada de Sol mayor: Mi menor es el 6º grado (vi) — el mismo acorde que hace de tónica en Mi menor.

    Mi menor y Sol mayor son relativas, así que comparten todos sus acordes. El acorde de Mi menor, que hasta ese momento era la tónica (el «hogar» de la parte pesada), es también el 6º grado de Sol mayor. Por eso funciona como acorde puente: la transición se siente natural, aunque el ambiente de la canción cambie por completo.

    Esquema: riff pesado en Mi menor, acorde puente Em, sección melódica en Sol mayor
    El acorde de Mi menor actúa de bisagra entre las dos secciones de la canción.

    La próxima vez que una canción te dé la sensación de «cambiar de rollo» sin que sepas muy bien por qué, prueba a buscar ese acorde bisagra. Seguramente ahí está la respuesta.

    Un mini reto para hoy

    Elige una tonalidad menor cualquiera, encuentra su relativa mayor (el 6º grado te da la pista) y localiza el acorde que comparten las dos tonalidades: ese es tu acorde puente.

    ¿Quieres aprender esto en clase, con feedback en directo?

    Reserva tu primera clase de guitarra en Valencia por 12€ y lo vemos juntos. Escríbeme por WhatsApp o llama al 622 10 12 30.

    Sigue profundizando

  • Construye cualquier acorde en 3 minutos

    Sí, en serio: en menos de lo que dura una canción vas a entender de dónde sale cualquier acorde que toques. No hace falta memorizar cientos de formas sueltas — hace falta una sola fórmula. Te la explicamos con una canción que seguro conoces.

    El truco: una fórmula, todas las escalas

    Toda escala mayor —da igual la nota por la que empieces— se construye siguiendo siempre el mismo camino de distancias: Tono – Tono – Semitono – Tono – Tono – Tono – Semitono. Un tono es un salto «grande»; un semitono es la distancia más pequeña que existe, un solo traste en la guitarra.

    ¿Lo mejor? Esa fórmula nunca cambia. Solo cambian las notas sobre las que se aplica.

    Tres escalas mayores: Do, Sol y Mi
    La misma fórmula aplicada a Do, Sol y Mi. Por eso Sol y Mi necesitan sostenidos: es el precio de mantener la fórmula empezando en otro sitio.

    De la escala al acorde: solo necesitas 3 notas

    Aquí viene la parte mágica. Para construir un acorde no necesitas las 7 notas de la escala: te bastan 3. Coges la 1ª, la 3ª y la 5ª, y ya tienes una tríada — el acorde más básico que existe.

    Y hay un detalle que lo cambia todo: si esa 3ª nota está «lejos» de la primera, el acorde suena mayor. Si la acercas medio tono, el mismo acorde se vuelve menor. Nada más.

    Construcción de la tríada y diferencia entre mayor y menor
    1ª, 3ª y 5ª nota = tríada. La diferencia entre mayor y menor está solo en la nota del medio.

    Para quedarte con la idea

    Fórmula de la escala: Tono-Tono-Semitono-Tono-Tono-Tono-Semitono. Fórmula del acorde: 1ª + 3ª + 5ª nota de esa escala. Con eso, ya puedes construir casi cualquier cosa.

    Lo comprobamos con una canción real: «Flaca», de Andrés Calamaro

    Toda la teoría del mundo no vale nada si no la escuchas en una canción. «Flaca» está construida sobre la escala de Sol mayor, y usa —entre otros— estos tres acordes: Sol, Do y Mi menor.

    Acordes de Sol, Do y Mi menor de la canción Flaca
    Sol y Do, construidos con la 3ª «lejana», son mayores. Mi menor tiene esa 3ª un poco más cerca — por eso suena menor.

    La próxima vez que escuches «Flaca» (o cualquier canción, en realidad), prueba a fijarte: ¿ese acorde suena luminoso o suena melancólico? Ya sabes por qué.

    Un mini reto para hoy

    Elige otra nota cualquiera, aplica la fórmula Tono-Tono-Semitono-Tono-Tono-Tono-Semitono y construye tu propia escala mayor. Después, coge su 1ª, 3ª y 5ª nota: acabas de construir tu primer acorde desde cero.

    ¿Quieres aprender esto en clase, con feedback en directo?

    Reserva tu primera clase de guitarra en Valencia por 12€ y lo vemos juntos. Escríbeme por WhatsApp o llama al 622 10 12 30.

    Sigue profundizando

  • Cuánto cuesta reparar una guitarra en Valencia (guía de precios 2026)

    Si tu guitarra suena rara, se desafina sola o simplemente lleva tiempo sin una revisión, lo primero que quieres saber es cuánto te va a costar arreglarla. Aquí tienes los precios reales que aplicamos en nuestro taller en Valencia, sin letra pequeña.

    ¿Cuánto cuesta reparar una guitarra en Valencia?

    Depende del tipo de reparación, pero como referencia rápida:

    • Puesta a punto completa (guitarra eléctrica o bajo): 45€
    • Puesta a punto completa (guitarra acústica o clásica): 40€
    • Cambio de cuerdas: incluido en la puesta a punto, o por separado según el tipo de cuerda
    • Apantallado completo (reducir ruido/interferencias): 55€
    • Cambio de pastilla: 20€
    • Cambio de clavijero: 30€
    • Ajuste de octavación y altura de cuerdas: 35€
    • Reparación o cambio de jack (conector de salida): dentro de nuestros trabajos de electrónica, presupuesto según el modelo de guitarra

    Estos precios son de mano de obra; si hace falta alguna pieza de recambio (una pastilla nueva, un jack concreto, cuerdas de una marca específica), se suma aparte y siempre te lo decimos antes de tocar nada.

    ¿Cómo saber si tu guitarra necesita una puesta a punto?

    Hay señales bastante claras de que toca revisión:

    • Se desafina sola al poco de tocar, o distintas posiciones del mástil suenan desafinadas entre sí (esto se llama estar «descalibrada» u «desoctavada»).
    • Las cuerdas están muy altas o muy bajas respecto al mástil, y cuesta pisarlas o hacen «trasteo» (zumbido metálico).
    • Hace más de 6-8 meses que no le cambias las cuerdas.
    • Notas ruido, zumbido o pérdida de señal al conectar una guitarra eléctrica al amplificador — normalmente es la electrónica o el jack.
    • Ha estado mucho tiempo guardada, o ha pasado de un clima a otro (la madera se mueve con la humedad y la temperatura).

    Si te suena alguna de estas, probablemente con una puesta a punto de las de arriba (40-45€) la dejamos como nueva.

    ¿Cómo puedo arreglar una guitarra rota?

    Depende de qué se haya roto. Una cuerda partida o un jack suelto son arreglos rápidos y baratos. Una grieta en la madera, una pala rota o un mástil doblado son reparaciones mayores que requieren ver la guitarra en persona para dar un presupuesto real — no es algo que se pueda estimar a ciegas por teléfono. Nuestra recomendación siempre es la misma: tráela al taller (o escríbenos por WhatsApp con fotos) y te decimos exactamente qué hace falta y cuánto cuesta antes de empezar.

    ¿Por qué elegir nuestro taller en Valencia?

    Somos la misma academia de guitarra de toda la vida en el barrio de Campanar — no un taller anónimo. Muchos de nuestros alumnos ya conocen el sitio, y ahora hacemos también reparación y puesta a punto con los mismos precios claros que usamos para las clases: sin sorpresas, presupuesto antes de tocar nada, y trato cercano.

    ¿Tu guitarra necesita una revisión? Escríbenos por WhatsApp y te decimos en cinco minutos qué necesita y cuánto cuesta.